miércoles, 26 de noviembre de 2008

Es en días como estos cuando más te detesto, más te necesito y más te amo.
Vaya... cómo me pesa que no estés aquí.
Tú podías curar todos mis males simplemente con un beso, y llenabas de luz con tu sola presencia los callejones más oscuros de mi vida.
Me haces falta, mujer. Me hace falta tu amor. Me hace falta mi hogar.
Si solamente te hubiera amado cuando te tuve con la generosidad y la humildad con que podría hacerlo ahora, quizás todo sería tan distinto en este momento.


Cómo será...
despertar y no verte por la mañana
y rodar por tu ausencia
aquí en mi cama.

Cómo será...
escuchar el silencio de tus palabras
un silencio tan blanco
como el alma.

Cuando salga el sol, no estarás aquí
y te irás con mi sueños
arrancándolos de mi.

Cuando salga el sol
me dirás adiós
y quisiera saber
lo que yo seré sin ti.

Seré una tarde sin sol
una estrella perdida en el mar
una sombra, un silencio mortal
una huella de amor.

Seré yo el eco de un lamento
la nostalgia del recuerdo
fría escarcha en el invierno
una roca de sal.

Seré una estela en el pasado
una flor que ha marchitado
golondrina que muy sola se quedó.

Como será...
encontrarme tus besos en la distancia
y anhelar tu calor de madrugada.

Como será...
caminar el sendero de mi nostalgia
un sendero de ausencias
que no acaba.

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