martes, 29 de julio de 2008

Hoy estaríamos de aniversario.
Habríamos cumplido una cantidad bastante... 'considerable' de tiempo.
¿Sabes que no recuerdo nuestro último aniversario?
Trato y trato de recordar, pero no viene a mi memoria lo que hicimos ese día ni los regalos que nos dimos. Y eso que en mi mente guardo detalladamente todos y cada uno de los anteriores.

Otra cosa que no recuerdo es un abrazo.
Suena entre simple y ñoño plantearlo así. Éramos pareja, ¿cómo no nos íbamos a abrazar?
La triste realidad es que no te abracé.
Me sobran los besos, las miraditas cómplices, los momento de "pasión", mas no consigo rememorar ni un sólo abrazo que te haya regalado.
Con razón escapaste de mí.
Yo y mi afán de controlarlo todo, yo y mis celos, yo y mi incapacidad de ver lo que en verdad requerías. Te amaba, éramos felices, lo pasábamos tan bien y me sentía tan realizada con lo que estábamos viviendo que -inconscientemente- no me preocupé de preguntarme si algo te hacía falta. Mi juventud, mi inexperiencia, me jugaron en contra. Según yo, tú sabías lo que sentía por ti y no hacía falta demostrarlo. Debido a eso hubo abrazos que no te di por considerarlos innecesarios, hubo también consuelos que no te entregué porque puse mi enojo por delante de tu pena. Si solamente pudiera volver atrás, contar hasta diez y colocar nuestro amor por sobre mi rabia... creí que tu paciencia era eterna, que siempre ibas a esperar a que se pasaran mis huracanes iracundos, que te iba a encontrar allí cada vez que me calmara de mis salidas de madre. Nunca cogí tu mano ni te atraje a mi regazo para acariciar tus cabellos cuando estabas triste (y si lo hice debe haber sido en una sola ocasión). Te cansaste y te juro que lo entiendo.
Si lograra regresar a esa tarde en el parque, esa tarde en que nuestro amor comenzó a morir, no me iría, no gritaría. Sólo procuraría explicarte que me sentí tan ridícula, tan avergonzada y tan sucia (en ese orden) y... pucha, nadie quiere sentirse así ante la persona que ama, quieres lucir linda y agradable a sus ojos.
Aún no me convenzo, ¿cómo pude perderte?
Me gustaría poder decir que no volví a llorarte por las noches y que no estás presente en todos los segundos de mi día.
No me queda más que seguir con mi vida y esperar a que el tiempo borre tu recuerdo, pues tú te mereces ser feliz, entonces no corresponde que yo llegue a tu vida a perturbarte con lo que aún siento.
No voy a cometer nuevamente el error de someter la felicidad de la mujer que amo a mis intereses que, aunque dolorosos, tendrán que desaparecer con el transcurso de los meses.
Uff, me bajo toda la melancolía.
T_T

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