No sé por qué estas ganas de llorar ahora. Si he estado tan bien...
Deben ser mis hormonas, sumadas al cansancio por el carrete de anoche después de una horrible mini semana de pruebas.
Cuando llegamos, el lugar no me pareció raro. Una vez adentro, lo empecé a percibir familiar. En efecto, aquel sitio repleto de gente donde sonaba reggaeton a todo volumen era el mismo donde hicieron la "Feria de Nuevas Tendencias" el 2007, aquella a la cual fuimos con mi ex para después terminar acostada en una banca con la cabeza sobre sus piernas, frente a la casa de mi Padre, mirando un objeto raro en el cielo y sintiéndome tan pero tan feliz. Me quedé parada un rato observando todo, las ventanas, la escala que llevaba al segundo piso donde vendían los aritos de uvas... ¡cuántos recuerdos!
Eso. Cuántos recuerdos.
ESTE AMOR QUE SE VA, QUE SE ME PIERDE
Este amor que se va, que se me pierde,
esta oscura certeza de vacío:
mi corazón, mi corazón ya es mío
sin nada que le implore ni recuerde.
De pronto, vuelve a ser un fruto verde
sin madurez, ni aroma en el rocío:
ay del que quiere apresurar su estío,
ay de aquél que lo besa o que lo muerde.
Yo sé que algo persiste, todavía.
Pero no existen ya ni la alegría
ni la embriaguez radiante ni la lumbre
ardiendo en la mirada y en los labios.
Ni exaltación ni búsqueda ni agravios:
apenas una cálida costumbre.
-.Julia Prilutzky
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