viernes, 10 de junio de 2011

En mayo del 2009 dije que en mi corazón habría un rincón que pertenecería sólo y por siempre a mi ex. Hoy, dos años después, no sé si ese rincón existe. En todo caso, encuentro súper mala onda que no me haya saludado para mi cumpleaños. Puede haber perdido mi teléfono, pero hay otras mil formas de hacer llegar un saludo. Yo no me he olvidado del suyo. Este año, yo ni sabía en que día estaba viviendo, por eso me confundí levemente, mas la fecha la tengo muy clara (y, en cualquier caso, le entregué mi saludo cuando correspondía). En fin, a lo que voy con esto es que el hecho de haber podido olvidarme de ella de esa forma, me anima a pensar que podré olvidarlo a él también. Y de manera mucho más fácil. Porque, siendo bien honesta, lo que he sentido por él es algo fuerte, pero es un moco al lado de lo que sentía por mi ex. O sea, él no ha llegado a ser tan significativo como ella lo fue (recordemos que ella ocupa el puesto de mi "primer amor", "primer pololeo", "primera novia lesbiana", entonces, por favor... ¿¡qué más significativo que eso!? jajaja).
Sin embargo, me ha resultado más difícil de lo que yo misma pensé. Fue raro como casi me predispuse a la situación "si me engancho y no me pesca, bueno, lo olvido y fin del asunto". Porque siempre me había encontrado en situaciones de esa índole, y siempre conseguía olvidar sin demasiado drama. Con él ha sido distinto. Con él -debido a él- he sufrido.
Así que ahora me encuentro triste, porque es viernes en la noche y estoy sola en mi casa mientras en la facultad mis compañeros deben estar comiendo y cantando alegremente ¬¬. Yo no estoy ahí por varias razones: la principal, es que estoy evitando encontrármelo. No quiero verlo. Pues, cuando lo tengo enfrente, es demasiada la tentación de mirarlo, de hablarle, de rogar que se acerque como solía hacerlo. Además, no quiero verlo haciéndose el amable con mi amiga. Al respecto, reconozco que he sido injusta con ella. Me dan ganas de decir "sí, la odio porque ella responde a su amabilidad moviéndole el poto". Y no es así. Sucede que a ella le encanta que todo el mundo la quiera (o, como máximo, saber que más de un par de hombres mueren por su amor), pero no le está coqueteando. No obstante, yo he andado rara toda la semana y supongo que lo notó. No, ella no tiene la culpa. Es nada más que tocó mi punto débil. Se atrevió a reemplazarme, a interactuar en mi lugar con lo que yo sentía mío y eso simplemente no lo tolero. No puedes acaparar a MI mamá, a MI mejor amiga, a MI gato ni a MI hombre/mujer. Claro que aquí hay un punto que me hace sentir LOSER así con bloq mayús... él nunca llegó a ser MI hombre, mío. ¿Qué derecho tengo a celarlo, a enojarme porque comparta sus atenciones con alguien más? Ninguno. Sólo el que mi corazón se auto-otorga por la mera razón de quererlo.

1 comentario:

virginblues dijo...

Feliz cumpleaños po, jijijiji.